Diana Blok  –   artist statement

My photographic work has evolved from a need for understanding, change and transformation. I grew up a migrant, a nomad, a pilgrim, a citizen of the state of transition. I traveled light, shedding memorabilia, paraphernalia, and roots.

Born in Montevideo, Uruguay to a Dutch Jewish diplomat-father and a Catholic Argentinean mother I lived in Uruguay, Mexico, Guatemala and Colombia until moving to the Netherlands in the early 70’s. Growing up where civil wars were a reality, I witnessed through a young girl’s eyes polarities that became sources of inspiration.

As a diaspora artist I learned to express cultures and identities through my work, challenging ideas and structures of the established world, where I often felt as if looking in from the outside.

Staging and framing reality, making choices and editing allowed me to retreat into a world of my own, with all the characters inside it. I developed an open attitude to a sense of place—who am I in all of this? Sexual identity, women’s rights, gender inequality, imposed esthetics, racial discrimination and religious belief systems became my focus and visual quest. My archive serves as a diary, a memory bank.

Photography is a ritual where memory and reverie are made visible and friends tangible. In this ritual I am still able to relocate, redefine the heart of my being and my relationship to those around me. Visually I continue to question answers.

Portraiture gives me the illusion that I can assemble an extended family, frozen memories as stepping stones to moments in the past. Novelist Bart Plantega wrote for EYE magazine: ‘Blok’s photos of people – be they friends, family, or passersby – serve as heavy stones that might temporarily serve to hold down the corners of a nomad’s tent.’


Español

Mi trabajo fotográfico ha evolucionado a partir de la necesidad de comprender, cambiar y transformar. Crecí como migrante, nómada, peregrina, ciudadana del ‘estado de transición’. Viajé liviano, derramando recuerdos, parafernalia y raíces.

Nací en Montevideo, Uruguay, de padre diplomático judío holandés y madre católica argentina. Viví en Uruguay, Colombia, Guatemala y México hasta que me mudé a los Países Bajos a principios de los años 70. Mientras crecía en paises donde la guerra civil era una realidad, observé a través de los ojos de una niña lo que luego se convertiria en una fuente de inspiración.

Como artista de la diáspora, aprendí a expresar culturas e identidades a través de mi trabajo, desafiando ideas y estructuras del mundo establecido, donde a menudo me sentía como si mirara desde afuera para adentro.

Componer y encuadrar la realidad, elegir y editar me permitió retirarme a un mundo propio, donde todos los personajes habitaban adentro de él. Desarrollé una actitud abierta hacia un sentido de lugar: ¿quién soy yo en todo esto?

La identidad sexual, los derechos de las mujeres, la desigualdad de género, la estética impuesta, la discriminación racial y los sistemas de creencias religiosas se convirtieron en mi enfoque y búsqueda visual. Mi archivo sirve como un diario, un banco de memoria.

La fotografía es un ritual donde la memoria y el ensueño se hacen visibles y los amigos tangibles. En este ritual todavía puedo reubicarme, redefinir el corazón de mi ser y mi relación con los que me rodean. Visualmente sigo cuestionando respuestas.

El retrato me da la ilusión que puedo reunir una familia extensa; recuerdos congelados como escalones a momentos del pasado. El novelista Bart Plantega escribió para la revista EYE: “Las fotos de personas de Blok, ya sean amigos, familiares o transeúntes, sirven como piedras pesadas que se podrían usar temporalmente para sujetar las esquinas de la carpa de un nómada“.

Diana Blok 2019